A pesar de estar llena de locos
desde un principio, se han añadido unos cuantos con el pasar de los años. Cada
quien con sus heridas del pasado, cada quien con su felicidad del presente. Son
quienes vivo mi día a día aún sin disfrutar de su presencia, porque en mis
pensamientos habitan desde y para siempre. Sin duda alguna, hay altos y bajos,
porque la vida misma es así, pero es en esos mismos momentos en los que la
unidad debe predominar, y la compañía de cada uno debe aflorar. Respetar
nuestras diferencias y sostener al que cae. La vida es una batalla que sólo es
posible sobrellevar con la compañía eterna de lo que es nuestra familia; el amor que siempre permanecerá, a pesar de la distancia. En las
buenas y en las malas existe y lo hará mi persona, ya sea para conversar a corazón
abierto, o simplemente para “estar ahí”.
Para mi única y especial familia,
unas humildes palabras. Los valoro, los quiero y los acompaño.