Un día, cuando las mariposas eran de mi agrado, las miré fijamente... y temí. Quizás es porque jamás seré como ellas, jamás seré capaz de cambiar si no dejo el pasado atrás. He sido testigo y receptor de aquellas palabras y no, no me gustan más las mariposas, no tengo una razón específica. He sido capaz de dejar el pasado atrás tantas veces, yo debería ser un mejor insecto; una súper mariposa tal vez... Y no, no es hablar de olvido, se trata de dejar de recordar con nostalgia y melancolía. No quiero esos días de vuelta, pero sí agradezco en demasía el hecho de haber pasado por todo lo que pasé, el hecho de aprender todo lo que aprendí y de caerme las veces que me caí, ahora... sin duda, me ven de pie y en constante movimiento. Todo eso me hace hoy una mejor persona, alguien capaz de dar todo de sí sin esperar algo a cambio, alguien capaz de dar cada día más... capaz de apreciar las cosas pequeñas de la vida...
Alguien con estas descripciones me enseñó a amar y a ser feliz de una manera en la que nadie me había mostrado.
Alguien con estas descripciones me enseñó a amar y a ser feliz de una manera en la que nadie me había mostrado.
Hoy me detengo a pensar que viviendo aquello del ayer, hoy soy feliz. Pero, ¿es posible aprender todo eso y aún más, en un poco más de medio año?, ¿es posible que una sola persona reaparezca en tu vida de la nada y te haga cambiar el rumbo de tu camino?.
Es inevitable caer en este tipo de palabras y sentido, tan inevitable como lo es pensar en sus labios sin desearlos otra vez, y perderse en el tiempo con los mismos...
Mi misión de vida ahora, no es ser más que una maldita mariposa (aquella personificación de las cosas que quiero ya me desagrada bastante desde hace un tiempo atrás), mi misión es ser capaz de caminar a su lado sin soltar de su mano, al mismo tiempo crear un mundo; una burbuja, en la cual mi única preocupación y trabajo sea hacerlo feliz; será mirarlo a los ojos y con los míos, establecer una especial comunicación y/o conexión... tratando de explicar todo lo que mi corazón y mi mente comparten. Mi misión de vida es amarlo con todo lo que soy (sé que soy mucho y que soy capaz de muchísimas cosas) y es todo lo que necesito para poder vivir en paz, no necesito a alguien más para tener mi felicidad y la de él.
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