martes, 22 de septiembre de 2009

... Y la tercera...

Hoy no es un día para escribir, fuera de que es 22 de Septiembre... hasta hoy han pasado 11 días y son 6 meses y medio; medio año.
Me levanté con ganas de nada y sin ganas de todo, queriendo alcanzar tu pecho y perderme en él unos segundos. Me levanté con ganas de hablarte de un árbol, un árbol que desmesuradamente crece, con un propósito crece... quizás nunca pensé que en mi corazón crecería un árbol y mi mente cayera tan alto.

Hace un tiempo atrás divisé a una hermosa ave posarse en la rama de un viejo árbol, estuvo ahí indefinidos minutos: observando... tal como yo lo hacía con ella, para luego desviar la mirada y ver que ese árbol era como el nuestro, cortas y largas ramas, desgastes por doquier, su tronco creciendo de la forma incorrecta. Pero de todas formas; un árbol hermoso y sin lugar a dudas diferente.
De pronto recordé... "¡Sus raíces!", y corrí a encontrarlas. Luego de observarlas cuidadosamente... ¿saben?... al igual que las nuestras, eran fuertes raíces afirmadas profundamente de la tierra, abrazándola en todas direcciones. En comparación, árbol con árbol, llegué a la conclusión de que, metafóricamente hablando, nuestro árbol es sin duda alguna, uno muy singular y fuera de lo común y lo racional, como lo es el que visité aquel día. Son muy pocos los que logran sobrevivir con errores en su formación, aceptándolos y queriéndolos, aceptando que necesitan de otros para vivir, creciendo día a día y agradeciendo día a día...

No he podido concretar la idea de poder terminar de explicar, con palabras correctas y adecuadas, a nuestro amado "árbol", más conocido como relación... mas sí puedo intentarlo ardua y constantemente a lo largo de nuestras vidas.




Oye muso de mis palabras, he perdido todo tipo de desahogo en , no quiero, más bien, no tengo intenciones de ir en busca de él, sólo quiero llegar cada día y saber que estarás y perdurarás, porque mientras mi desahogo descanse en ; mi alma, espíritu, mente y cuerpo llevarán tu nombre tatuado... en lo más profundo de su existencia. Algo así como escribir tu nombre en mi frente.

En Agosto no publiqué entradas!


Si soy tu abogado, tu juez
Incluso la luna, talvez
Puedo ser tu día, tu sol
Queriendo tu vida, tu don
... Puedo serlo todo...
Pero...
¿Y si sólo quiero ser tu amor?
Quien te llene, te vacíe
Quien te ilumine, te deslumbre
Quien te piense a cada segundo,
Quien te ame y te entregue todo.
Y...
¿Si sólo quiero darte mi amor?;
¿Hacerte el más completo ser de todos?

Yo podría... a través de todo aquello...
Amarte con cada fibra, y quizás...
Entregarte todo y mucho más, porque es lo que mereces.

Nunca titulo mis escritos...

Un día, cuando las mariposas eran de mi agrado, las miré fijamente... y temí. Quizás es porque jamás seré como ellas, jamás seré capaz de cambiar si no dejo el pasado atrás. He sido testigo y receptor de aquellas palabras y no, no me gustan más las mariposas, no tengo una razón específica. He sido capaz de dejar el pasado atrás tantas veces, yo debería ser un mejor insecto; una súper mariposa tal vez... Y no, no es hablar de olvido, se trata de dejar de recordar con nostalgia y melancolía. No quiero esos días de vuelta, pero sí agradezco en demasía el hecho de haber pasado por todo lo que pasé, el hecho de aprender todo lo que aprendí y de caerme las veces que me caí, ahora... sin duda, me ven de pie y en constante movimiento. Todo eso me hace hoy una mejor persona, alguien capaz de dar todo de sí sin esperar algo a cambio, alguien capaz de dar cada día más... capaz de apreciar las cosas pequeñas de la vida...

Alguien con estas descripciones me enseñó a amar y a ser feliz de una manera en la que nadie me había mostrado.

Hoy me detengo a pensar que viviendo aquello del ayer, hoy soy feliz. Pero, ¿es posible aprender todo eso y aún más, en un poco más de medio año?, ¿es posible que una sola persona reaparezca en tu vida de la nada y te haga cambiar el rumbo de tu camino?.

Es inevitable caer en este tipo de palabras y sentido, tan inevitable como lo es pensar en sus labios sin desearlos otra vez, y perderse en el tiempo con los mismos...



Mi misión de vida ahora, no es ser más que una maldita mariposa (aquella personificación de las cosas que quiero ya me desagrada bastante desde hace un tiempo atrás), mi misión es ser capaz de caminar a su lado sin soltar de su mano, al mismo tiempo crear un mundo; una burbuja, en la cual mi única preocupación y trabajo sea hacerlo feliz; será mirarlo a los ojos y con los míos, establecer una especial comunicación y/o conexión... tratando de explicar todo lo que mi corazón y mi mente comparten. Mi misión de vida es amarlo con todo lo que soy (sé que soy mucho y que soy capaz de muchísimas cosas) y es todo lo que necesito para poder vivir en paz, no necesito a alguien más para tener mi felicidad y la de él.